Artículo de opinión: Educadoras de Educación Especial un colectivo invisible

Educadoras de Educación Especial: un colectivo invisible

Auxiliares, laguntzailes, cuidadoras… Después de seis meses trabajando en la misma escuela y después de hacerlo ocho horas cada día… “ah! ¿pero tú trabajas en la escuela?”. Pues sí, trabajamos en las escuelas y, desde hace no sé ni cuantos años (hace tanto que lo he olvidado), somos Especialistas de Apoyo Educativo y junto con otras compañeras Fisioterapeutas, Interpretes de Lengua de Signos, Terapeutas Ocupacionales y Transcriptoras formamos parte del sector de educadoras de educación especial.

Trabajamos con el alumnado que tiene necesidades educativas especiales a veces dentro del aula, a veces fuera… Nuestro objetivo es garantizar que tengan un desarrollo integral saludable, facilitar el acceso al curriculum escolar, que desarrollen la máxima autonomía posible en diferentes ámbitos, promover sus relaciones sociales, transmitir (interpretar) los contenidos de las asignaturas

Pero somos un colectivo olvidado. A menudo invisibles en las aulas y sin derecho a voto en los claustros (sólo en contadas excepciones nos dan esa oportunidad). Tenemos un convenio laboral sin actualizar desde el año 2003, unas condiciones laborales que empeoran con el paso del tiempo y a esto hay que sumarle los recortes aplicados en nuestro sueldo y, mientras tanto, el departamento de educación mira para otro lado.

Por esto, nos sumamos a las pasadas movilizaciones convocadas en educación y a la huelga del día 23 de noviembre y bajo el lema LAN BALDINTZAK HOBETU, HEZKUNTZA ERAIKI nos dimos cita en Lakua… Tenemos que demostrar a la Administración que las trabajadoras de educación especial también apostamos por una enseñanza pública de calidad. Si nosotras no luchamos por nuestros derechos, ¿quién lo hará? No podemos permitir que jueguen con nuestra salud (¡ojo! ni siquiera tenemos reconocidas las enfermedades profesionales propias del sector). Y, qué duda cabe, ante todo esto, como siempre es el alumnado el que sale más perjudicado.

Como parte de la diversidad todas las personas tenemos necesidades distintas. El alumnado con necesidades educativas especiales no ha elegido tener esas necesidades, nadie elige tener limitaciones en su autonomía o en sus capacidades. ¿Es por ello, que no tienen derecho a recibir la atención que necesitan? ¿Acaso no tienen los mismos derechos que el resto de sus compañeras y compañeros?

Si nos ceñimos a la realidad, parece ser que la respuesta a la primera pregunta sería rotundamente que no. No, porque mucho de este alumnado no recibe de forma adecuada la atención que necesita, la que le corresponde, porque en los centros o, a veces, en el mismo aula, nos encontramos con alumnos y alumnas cuyas necesidades son totalmente distintas y el Departamento de Educación no proporciona los medios personales suficientes (mientras cientos de sustitutas y sustitutos esperan en sus casas ser llamadas para trabajar). En cuanto a si sus derechos son los mismos que los de sus compañeras y compañeros, la respuesta también parece ser que no. Como ejemplo, en la huelga del pasado día 23 de noviembre, a una gran mayoría del alumnado con necesidades educativas especiales, se le dijo que no podrían hacer uso del servicio de comedor, se les invitó a ir a comer a sus casas (mientras el resto comían en el comedor). ¿No es esto negar sus derechos como alumnas y alumnos?

Las y los responsables del Departamento de Educación (aunque con estos actos demuestren bastante poca responsabilidad) a menudo dejan en manos de las educadoras que trabajamos en los centros la atención que ha de darse a este alumnado. Luego, se olvidan de nosotras, de si las condiciones que tenemos para dar respuesta a las situaciones que se derivan de ese trabajo son las adecuadas o no: largas jornadas laborales, tiempo para traslados que queda fuera de la jornada, sueldos bajos¡Haya cuidado! Lo que está claro es que anteponen los criterios económicos a las necesidades reales de este alumnado.

Ante esta lamentable situación no nos queda más remedio que unir nuestra fuerza y seguir adelante, luchando. En nuestro sector, cerca del 75% de las trabajadoras secundó la huelga del día 23 de noviembre para denunciar la realidad de nuestras condiciones de trabajo, para buscar una solución. Y el próximo día 12 de diciembre volveremos a participar en la huelga junto con el resto la comunidad educativa. Si nosotras no luchamos por nuestros derechos, ¿quién lo hará?

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