Qué le pedimos a la candidata a Rectora?

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Nekane Balluerka ha dado el paso de presentarse para el cargo de Rectora de la UPV/EHU. Anuncia que “se presenta con la intención de abrir un nuevo periodo, con nuevos proyectos y nuevas ideas para afrontar entre todos y todas los grandes retos que aún tiene la UPV/EHU”. Y quiere sintetizar ese deseo con el lema “Nuestro futuro, ahora / Geroa, denon artean”.

Para steilas, el futuro de la UPV/EHU, pasa por las siguientes líneas.

Compromiso incondicional con el carácter público de la universidad.
Lo primero que le pedimos a ésta, y a cualquier otra candidata que se hubiera presentado, es una defensa firme, sin concesiones y sin condiciones de la universidad pública.

Lo va a tener difícil la candidata. No corren buenos tiempos para lo público ni en Europa ni en Euskadi. El compromiso con la enseñanza pública no es un aspecto en el que destaque el partido en el gobierno de la CAV, el cual parece tener otras preferencias en este ámbito.

Que no caiga la candidata en la tentación de complacer o poner buena cara a los poderes efectivos y fácticos de este país, con la esperanza de que así podrá obtener la financiación y el soporte que la universidad pública necesita y merece. No le tema a la confrontación. Si es necesaria, adelante. Ahí nos tendrá siempre a su lado.

Una universidad que garantice una docencia e investigación de calidad, sí, en unas condiciones laborales también de calidad.
Al igual que no se puede tapar el sol con un dedo, los ránkings internacionales no pueden ocultar la difícil situación de una parte muy importante del profesorado e investigadores/as de la UPV/EHU.
Se ha abierto una brecha entre los de más arriba y los de más abajo que está minando la convivencia y el futuro de la universidad. Se nos está desmoronando esa universidad que conocíamos como referencia de conocimiento al tiempo que lugar de trabajo y proyecto en común, mientras crecen, sobre todo para algunos, la burocracia, la competencia, la ansiedad y el malestar.

Es cierto que la tasa de reposición establecida por el Gobierno de Madrid ha causado, y está causando, grandes estragos en la carrera académica y, por ende, en las condiciones laborales del PDI más joven. Pero no es menos cierto que la legislación y demás normativa autonómica actual, aunque insuficiente en términos generales, da margen para mitigar parte de la precariedad de este PDI. No es Madrid quien impide cobrar quinquenios al profesorado no permanente, ni quien torpedea las convocatorias de complementos adicionales y retrasa sus efectos económicos.

Una universidad que valora a sus trabajadoras y trabajadores del PAS
Una universidad que reconozca ese capital humano, que lo valore como se merece, y le garantice unas condiciones de trabajo dignas. Hemos oído lamentarse al actual Rector y a la candidata de la escasa identificación del Personal de Administración y Servicios con la UPV/EHU.

Es difícil que una plantilla con unos índices de precariedad superiores al 60% sienta una adhesión a la institución.

Es difícil que una plantilla con el salario recortado y congelado sienta apego por la institución.

Es difícil que una plantilla sin posibilidad real de promoción y realización profesional acuda todos los días con la ilusión de que está contribuyendo a un gran proyecto.

Una plantilla donde muchos trabajadores y trabajadoras llevan años desplazándose kilómetros y kilómetros para ir a trabajar sin que que se atisbe en el horizonte la más mínima esperanza de un concurso de traslados que le da la opción de cambiar a un campus más cercano a su domicilio, es muy difícil que acuda al trabajo con ilusión y compromiso.

Es difícil que una plantilla con limitadísimos márgenes de influir en las decisiones y en la organización de su trabajo, que no se siente valorada, escuchada ni reconocida, se sienta parte de un proyecto.

Una Universidad enraizada en Euskal Herria.
Este país necesita una universidad que sea vanguardia en la construcción de una Euskal Herria más libre, más igualitaria, más feminista, más euskaldun, más solidaria.

No queremos una universidad que rinda pleitesía a los grandes poderes políticos y económicos. Queremos una universidad independiente, con la financiación suficiente que le garantice esa independencia y le permita lanzarse a explorar sin miedo caminos que los grandes grupos económicos no exploran. Queremos una universidad con amplia proyección y presencia social, que aporte conocimiento, ideas e iniciativas para todos los ámbitos donde la gente de este país trabaja, vive, goza, sufre y sueña.

Una universidad que le dé al euskara el lugar que merece, donde el euskera sea un instrumento de trabajo normalizado, donde el profesorado euskaldun no esté autotraduciéndose constantemente, muchas veces en ambos sentidos. Es preciso revisar con audacia las políticas lingüísticas llevadas a cabo hasta la fecha, y dar ya algunos saltos cualitativos. Una universidad de y para Euskal Herria no puede tener lagunas estructurales en la docencia en euskara y la incorporación de otros idiomas en los planes de estudios no puede ser excusa para retroceder o detenerse en este ámbito.

Una universidad en clave de igualdad de género.
Reflejo de la sociedad que queremos. Donde todas las personas puedan trabajar en un ambiente de libertad, confianza, y seguridad. Una universidad que se imponga como una de sus principales tareas la consecución de la igualdad efectiva de hombres y mujeres, el reconocimiento a todas las orientaciones sexuales y que colabore con los colectivos LGTB en todos los ámbitos.

Una universidad comprometida socialmente.
No se puede aspirar a la excelencia sólo en unos campos. La excelencia es integral o no es.

La UPV/EHU no puede amparar condiciones laborales penosas en colectivos contratados para realizar tareas que también son esenciales. La mejor manera de evitarlo es limitar las contrataciones externas a lo estrictamente necesario. Desgraciadamente, en esta legislatura que termina hemos tenido el más trágico ejemplo de la precarización laboral en las contrataciones externas: la muerte de un trabajador subcontratado. Es urgente la introducción de cláusulas sociales en los contratos externos que resulten realmente inevitables, para evitar estas situaciones

Una UPV/EHU sólidamente enraizada en Euskal Herria, y extendiendo sus ramas a los cuatro vientos. Por eso, deseamos una universidad sensible a los problemas del mundo, y en especial de sus gentes más desfavorecidas, como personas migrantes y refugiadas. Una universidad que favorezca y acoja iniciativas solidarias y de denuncia de las situaciones injustas y de sus culpables, como es el caso de las y los presos vascos dispersados por toda la geografía franco-española. Una Universidad Pública que muestre en sus actos de cara a la sociedad que sí presta su estrado a las voces críticas y de denuncia, y no sólo a quienes ponen sobre la mesa jugosos patrocinios.

Una universidad pública de todas y todos
En cualquier caso, tenemos claro que la UPV/EHU es nuestra universidad y que debemos construirla entre todas y todos, desde la colaboración o la leal discrepancia, desde la legitimidad y el respeto a quienes hacemos que sea una realidad de una u otra manera: la sociedad, sus diferentes equipos de gobierno, su alumnado y, cómo no, sus trabajadoras y trabajadores. Por ello, si la candidata a Rectora apuesta por una universidad pública que dé respuesta a todas estas demandas y valores, nos tendrá a su lado a partir del próximo 25 de noviembre.

2016-11-22T12:31:09+00:0022 noviembre 2016|Noticias, UPV-EHU|

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