Los días 3, 4 y 5 de noviembre, hemos convocado tres jornadas de huelga los cuatro sindicatos que formamos la mayoría sindical de Alta Navarra, STEILAS, LAB, CCOO y ELA. Este paso refleja la profunda preocupación y el cansancio y enfado acumulados del profesorado ante la implantación improvisada y sin recursos de la nueva ley FP y Dual.

Durante semanas, hemos intentado dialogar con el Departamento de Educación, trasladando nuestras demandas y propuestas de manera clara y razonable. Hemos pedido que se asignen horas específicas para organizar, coordinar y evaluar las prácticas en los centros de trabajo, así como tiempo para preparar nuevos módulos e impartir docencia en otra lengua. Hemos planteado que los contratos del profesorado interino se prorroguen para garantizar estabilidad y continuidad educativa de proyectos educativos derivados de la nueva ley.

Además, hemos exigido acabar con las brechas salariales que afectan al profesorado técnico, singular y al de Pedagogía Terapéutica, dar solución al profesorado sin titulación universitaria o Máster en las especialidades transferidas a Secundaria, reforzar al personal de orientación y PTs para atender a la creciente diversidad del alumnado, reducir ratios, garantizar estabilidad en las plantillas y adaptar los espacios y talleres a las necesidades reales de enseñanza y aprendizaje, con las obras de adecuación necesarias.

Mientras tanto, la respuesta del Departamento a nuestras reivindicaciones ha sido totalmente insuficiente y carente de voluntad para abordar los problemas de manera estructural. Han pretendido utilizar actos como el Foro FP o visitas institucionales para ensalzar la FP Dual, mientras ignoran las dificultades que afrontamos diariamente en los centros. La huelga ha sido también una forma de frustrar esta propaganda y aumentar la presión sobre quienes sostienen el Gobierno.

Estos días, sobre todo con motivo del Foro FP 2030, hemos visto cómo se han abierto vías para privatizar la Formación Profesional pública. En nombre de la empleabilidad, los estudiantes pasarán ahora mucho más tiempo en empresas o centros de trabajo, la mayoría en ámbitos privados. Este sistema debilita directamente la calidad de la educación pública y ahí están ciertos lobbies y empresarios esperando para aprovechar la situación, es decir, para hacer negocio.

Pedimos a Gimeno y a Chivite que salgan de sus escondites, que den la cara y que cambien de raíz la situación que vive la Formación Profesional, cumpliendo de una vez por todas con lo que hemos reivindicado durante estos tres días. Exigimos que la Formación Profesional pública y la Educación Pública en general sean prioritarias.

De no ser así, esta batalla no se detendrá aquí, aumentará la intensidad y la extenderemos a otros ámbitos. Porque defender nuestras condiciones de trabajo es defender la educación pública y garantizar el futuro de nuestro alumnado. Estamos a tiempo, aún no se han aprobado los presupuestos, y no tiraremos la toalla hasta conseguir los recursos para garantizar una Formación Profesional digna y de calidad.