STEILAS ha manifestado, desde el curso pasado, su firme oposición a este nuevo Estatuto de la Función Pública, por las siguientes razones: elimina la posibilidad de recuperar el poder adquisitivo perdido, liga el salario a la evaluación del desempeño, no consolida mejoras que ya están implantadas en otros sectores y deja de lado algunos derechos conseguidos a nivel estatal.

STEILAS decidió no secundar la huelga del curso pasado por considerar que la carrera profesional que demandaban otros sindicatos era perjudicial para el personal. En esta ocasión algunos de los sindicatos presentes en la mesa general han decidido convocar un paro con el propósito demostrar su desacuerdo. Así mismo, lamentamos la actitud colaboracionista de los sindicatos firmantes del nuevo estatuto por apoyar un estatuto lleno de recortes.

En STEILAS consideramos que este estatuto bien merece la unidad sindical a fin de adoptar políticas a medio y largo plazo a favor de las y los trabajadores públicos. Por ello, no nos parece adecuado convocar paros sin unidad sindical. Así mismo, para denunciar todo lo anterior, hemos celebrado el funeral de Docenta Prekariez Estutalarri en la sede de STEILAS. Aquí tenéis el responso que se le ha ofrecido:

Descanse en paz Docenta Prekariez Estutalarri

Desgraciadamente, Docenta nos ha abandonado; la Muerte nos la ha arrebatado. No ha ocurrido de repente, ha tardado mucho. Los primeros síntomas aparecieron en 2010, cuando Rodríguez Zapatero y UPN rebajaron sustancialmente el sueldo a las y los empleados públicos. En 2012, aumentaron los tormentos con la imposición de recortes brutales bajo el Gobierno de coalición entre UPN y PSN: las ratios y las horas lectivas fueron en aumento, se despidieron 800 compañeras y compañeros, y se multiplicó la sobrecarga de trabajo. En los años siguientes el dolor se extendió por todo su cuerpo, con el sueldo congelado y la continua pérdida de poder adquisitivo. En 2025, cuando el Departamento de Educación firmó un pacto con los sindicatos españolistas de derechas, percibió los primeros signos de cataplexia y aumentó su inquietud con la aprobación de los presupuestos de 2026. Lamentablemente, su situación empeoró mucho al conocerse el nuevo estatuto de los y las empleadas públicas de la Alta Navarra. Ha recibido el último golpe viendo que no hay unidad sindical para hacer frente a este estatuto.

Adiós estimada Docenta, adiós, adiós, adiós, ¡Siempre en nuestros corazones!

Lamentablemente, Docenta no será la única víctima, sino la inmensa mayoría de los y las empleadas públicas. El Gobierno de Navarra está intentando hacer propaganda con el nuevo estatuto, pero pronto se pondrá de manifiesto la magnitud del fraude. Seguiremos luchando hasta conseguir el poder adquisitivo hurtado y los derechos denegados.