La justicia ha pedido a EHU, como medida cautelar, que no tenga en cuenta la calificación del alumnado que ha suspendido la asignatura de euskera con un cero, o poco más, en la selectividad. La universidad, en cambio, recurrirá la decisión, ya que esta medida premia al alumnado que ha suspendido la asignatura y castiga a los y las que han aprobado.
Hace pocos días denunciamos que los resultados de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) evidenciaban los desequilibrios que se dan en el sistema educativo entre las diferentes redes. Esta última medida no hace más que reforzar nuestro diagnóstico.
El problema no está solamente en financiar con dinero público los centros privados y concertados que no garantizan la igualdad de oportunidades y obstaculizan la normalización del euskera. Ahora, además, se pretende establecer una norma que solo afecte a una parte mísera del alumnado, agravando aún más los desequilibrios entre redes, pues no se tomará la misma medida con los que no han aprobado la asignatura de matemáticas o historia por ejemplo.
El mensaje es grave y el precedente peligroso. El cambio de normas tras conocer los resultados deja al alumnado en situación de vulnerabilidad. Desaparece la confianza en el sistema. El euskera pierde, perjudicando incluso a quien supera la asignatura y aprende el idioma. No es de recibo que las instituciones aumenten los privilegios de unos pocos.
Las administraciones educativas, en lugar de asumir y responsabilizarse de las carencias del sistema educativo que permite desigualdades, han puesto el foco en el profesorado que corrige las pruebas, cuestionando implícitamente su trabajo y profesionalidad. El problema tiene su origen en la política educativa, no en los correctores que han aplicado los criterios de evaluación pautados.
En STEILAS no vamos a permitir que surjan nuevos privilegios ante las desigualdades que se dan entre las redes educativas. Menos aún si se premia la falta de conocimiento del euskera. Si hoy se relativiza el valor del euskera y se modifican las normas de acceso a la universidad en beneficio de unos pocos, mañana se pondrá en cuestión la credibilidad de todo un sistema.
La igualdad no se construye a través de excepciones, sino a través de una escuela pública euskaldun fuerte, inclusiva y de calidad. Quien apuesta por la educación pública se merece un sistema educativo que lo priorice. Es por eso seguiremos luchando para que el alumnado de la pública acceda directamente y con prioridad a la universidad también pública.
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