Terminadas las vacaciones de verano, hemos vuelto a los colegios. Preparamos los contenidos para el nuevo curso, saludamos a las compañeras, organizamos las aulas y damos la bienvenida a los y las alumnas. Poco a poco nos iremos volcando en las tareas del día a día.

Mientras, el Departamento de Educación ha puesto en marcha la maquinaria de propaganda de inicio de curso para ocultar carencias y vender buenas intenciones. Escucharemos titulares y grandes pronósticos, pero la realidad cotidiana de los centros nos mostrará otra cosa. La Consejera de Educación no deja de hablar de mejora, como si lo que ya se hace no fuera bueno. El deseo de
mejora puede ser interesante, pero el Departamento de Educación también tiene algo que mejorar, le falta autocrítica y, en consecuencia, sus declaraciones son simples palabras insignificantes.

En el acto de inicio de curso celebrado en Amurrio, Begoña Pedrosa ha destacado cuáles son las áreas que el Departamento de Educación identifica como retos. Entre ellas, define las competencias,
la convivencia y el bienestar, el uso del entorno digital, el apoyo asociado a cada centro y el euskera. También ha señalado que en los últimos días se ha extendido la figura del Gestor Lingüístico a varios centros y su vinculación con el Instituto de Aprendizaje de Idiomas. Se ha olvidado mencionar que el programa IRALE ha eliminado la posibilidad que el programa ofrecía a cientos de profesores y profesoras de formarse en torno al euskera y la cultura vasca por iniciativa unilateral y con la oposición de estos trabajadores y trabajadoras.

La propaganda sigue, parece que la innovación en la ESO vendrá con el programa Hezi+. Se ha olvidado mencionar que ya existía un programa equivalente, el denominado Hedatze, y que la
implantación de Hezi+ generó una clara oposición entre el profesorado, ya que vulnera la distribución horaria que se establecía en el acuerdo laboral.

Tampoco ha hecho referencia a algunos de los peores resultados que se obtuvieron a finales de curso en el examen de euskera de USaPE y que se concentraron en centros concretos. Sin embargo, se ha puesto de manifiesto que algunas escuelas concertadas no forman y evalúan responsablemente a su alumnado y aumentan a cambio de dinero determinadas calificaciones. Quizá haya llegado el momento de revisar los conciertos, pero les resulta imposible.

Además, se ha iniciado el curso con la interpretación de los resultados de la evaluación diagnóstica realizada por el ISEI-IVEI y se han publicado los resultados PISA. En la rueda de prensa ofrecida la semana pasada por Begoña Pedrosa, Lucia Torrealday y Junkal Gutiérrez afirmaron que se han dado mejoras en los diferentes aspectos evaluados, en comparación con los resultados de 2024:

En 4º de ESO mejoran los resultados de la red pública y se reduce la diferencia con la red concertada. Asimismo, los resultados muestran que persisten desigualdades en relación con el contexto socioeconómico, la trayectoria educativa y otras características del alumnado. Dicen que en los últimos cursos han reforzado una serie de medidas y apoyos para mejorar los aprendizajes y
pueden llegar a la conclusión de dónde se están produciendo los avances y hacia dónde orientar las decisiones futuras. Hablaron de la creación de proyectos y estrategias para los aspectos a reforzar, pero sabemos lo que eso supone para las trabajadoras, su desarrollo queda en el claustro y ahoga aún más al equipo de trabajo.

En cuanto a PISA, consideramos que este tipo de evaluaciones estandarizadas no son indicadores adecuados para medir la calidad del sistema educativo. La calidad educativa nos preocupa más que los resultados y esto debe evaluarse teniendo en cuenta el desarrollo integral del alumnado, no sólo midiendo tres competencias. Además, los resultados de PISA generan rankings entre centros que no favorecen la educación pública: fomentan la competencia y no tienen debidamente en cuenta el contexto y la diversidad de cada centro.

Para Pedrosa, el Sistema Educativo mantiene los cambios que se producen en la sociedad, por lo que hay que seguir mirando con la lupa dónde avanzar y dónde mejorar. La voluntad de quienes
formamos parte es clara y sabemos mucho de esto, estaría bien si escuchase, de vez en cuando, las necesidades de quienes somos parte de la comunidad educativa. Tenemos claro que
necesitamos recursos personales y materiales reales que respondan a la realidad que vivimos en los centros educativos.

También hay que señalar que en la CAPV la mesa Eskola Bikaina Denontzat no ha dado, como era sabido, los resultados esperados. STEILAS decidió desde el principio no participar en este espacio
y el tiempo nos ha dado la razón de que se ha quedado en los titulares de propaganda en lugar de ser una herramienta para construir colectivamente las políticas contra la segregación. Para
construir un sistema educativo público inclusivo y cohesionado se necesita mucho más.

En cuanto a la negociación colectiva, denunciamos reiteradamente la actitud del Departamento de Educación en la CAPV durante el curso pasado. Ha debilitado las bases de la negociación
colectiva y mantenido una actitud constante contra los derechos de las trabajadoras. En diversas cuestiones relacionadas con los derechos y condiciones de trabajo del personal, el Departamento
de Educación no ha respetado los criterios defendidos por la representación del personal ni los compromisos recogidos en los acuerdos.

En el nuevo curso se mantienen las viejas problemáticas: la creciente carga de trabajo, la escasez de recursos, la gestión restrictiva de las sustituciones, las dificultades de respuesta a la diversidad
y el aumento de las responsabilidades que se traspasan al personal de los centros. La propaganda no es suficiente. La comunidad educativa necesita recursos, cumplimiento de lo firmado y
negociación real.

Las fusiones y cierres de centros públicos anunciados por la consejera Begoña Pedrosa el curso pasado van en la misma dirección. Con la excusa de la caída de la natalidad, el Departamento de
Educación ha optado por debilitar la Escuela Pública Vasca y dar continuidad a las políticas educativas privatizadoras de las últimas décadas. La equiparación de la red pública y privada no
hace que el sistema educativo sea más cohesionado, sino que corre el riesgo de aumentar la segregación ya existente.

El Departamento de Educación debe apostar por una negociación real, buscando soluciones consensuadas con los representantes de los trabajadores y trabajadoras y dejando de lado
decisiones unilaterales. El diálogo social no es un mero trámite. Debe ser el principal instrumento para construir relaciones laborales y fortalecer el sistema educativo público.

Por eso, este curso seguiremos luchando. Buscar negociaciones sólidas con los Departamentos de Educación. Los acuerdos firmados deben cumplirse. Respetar lo negociado. Esta es la base
fundamental de una educación pública de calidad y de unas relaciones laborales saludables.