Los resultados finales de PISA han suscitado preocupación. No podemos ignorar los datos ni seleccionar los resultados en función de lo que convenga. Si se quiere mejorar el sistema educativo, hay que analizar toda la realidad. Nada más conocer los datos de PISA hemos tenido que ver numerosas lecturas interesadas en los diferentes medios de comunicación, incluso hay quien está aprovechando la noticia para ir contra el euskera o contra las personas migrantes, según su color político.
Hace unas semanas pusimos sobre la mesa una serie de cuestiones relacionadas con PISA: qué evalúa, qué deja sin evaluar y para qué se utilizan los resultados obtenidos. Analizar los límites de un instrumento de evaluación no es negar los datos. Por el contrario, hay que analizar los datos. Pero los datos no son propiamente un diagnóstico.
Los resultados de PISA reflejan una realidad compleja. Por ello, la pregunta no es sólo qué está pasando con los resultados de nuestro alumnado. La pregunta también es qué está pasando con nuestro sistema educativo. Y, sobre todo, qué se está haciendo ante esos resultados. La realidad que hoy sufrimos en la educación es un problema de fondo, y aunque hay quien ha empezado a argumentar en busca de su beneficio político, el origen es sin duda multifactorial. Aunque se haya destacado el País Vasco, el descenso del nivel de comprensión de los y las estudiantes ha sido generalizado incluso fuera del Estado Español. En Alemania o Finlandia, donde los sistemas educativos son diferentes, los resultados también han descendido. Por tanto, ese argumento vuelve a fallar ante quienes buscan cualquier excusa para atacar al euskera. En todo caso, siempre defenderemos que los intereses particulares no pueden condicionar nuestros derechos lingüísticos.
El Departamento de Educación insiste en la necesidad de mejora basada en evidencias. Mejora de la competencia lectora, matemática y científica con el objetivo de potenciar el diagnóstico y la evaluación y el uso de datos para la toma de decisiones en los centros educativos.
¿Cuántos y qué recursos va a poner el Departamento de Educación para reforzar realmente la educación pública?
Si atendemos al descenso general, es evidente que las pantallas y la inteligencia artificial han tenido un impacto significativo. Pero, más que centrarnos en ellas, queremos añadir que necesitaríamos una reflexión y formación sobre su uso. Pero no ha sido eso lo que nos ha propuesto la consejera Pedrosa: un proceso de digitalización no consensuado, sin formación real, cámaras que no sirven para nada,… El Departamento de Educación realiza todos estos movimientos de forma improvisada y unilateral.
Se ha actuado igual con las competencias. Con cada fuerza política que llega al Gobierno se nos impone una nueva Ley de Educación. Esta última, basada en competencias, se implantó por primera vez en Escocia y ya han demostrado que la capacidad de comprensión del alumnado ha descendido considerablemente. Por el contrario, en nuestro entorno seguimos trabajando para que nuestras alumnas resuelvan los problemas del sistema.
STEILAS considera que debemos tener en cuenta todas las evidencias: PISA, Evaluación Diagnóstica y otras investigaciones. Pero no podemos olvidar la realidad más importante del día a día de los centros escolares. El contexto social y económico del alumnado, la diversidad del alumnado, la segregación, las realidades lingüísticas y los recursos de los centros educativos son también evidencias. Esta realidad ha sido puesta en conocimiento del profesorado desde hace tiempo e ignorada por el Departamento de Educación.
Mientras tanto, a la escuela y a su personal les pedimos cada vez más responsabilidades, como garantizar el aprendizaje de todo el alumnado, fomentar la inclusión, potenciar el conocimiento y uso del euskera, compensar las desigualdades, desarrollar el pensamiento crítico, velar por el bienestar…
Si evaluamos los resultados, evaluemos también las condiciones que ofrece el sistema educativo para alcanzarlos. De hecho, no es lo mismo atender a estudiantes en un grupo de 18 que en el de 25. No es lo mismo atender al alumnado con necesidades especiales con profesionales especializados a su lado o a falta de ellos. No es lo mismo trabajar con un claustro estable que con plantillas que cambian constantemente. Por tanto, las condiciones de trabajo también influyen en los resultados.
No se nos puede exigir al profesorado que solucionemos las carencias del sistema con esfuerzo individual. Con esto no queremos decir que no haya que analizar el trabajo de las profesionales o las prácticas educativas, pero hay que evaluar y mejorar todo el sistema educativo. La evaluación es válida si de ella se derivan decisiones, recursos y medidas para atender las necesidades del alumnado.
Necesitamos políticas educativas valientes. Necesitamos recursos. Y necesitamos un compromiso político firme por la educación pública.
Si no, el riesgo es claro: más datos, más informes, más evaluación y más exigencias para el profesorado, pero los mismos recursos para los centros. Si queremos mejores resultados, necesitamos mejores condiciones en las escuelas. Y las profesoras necesitamos algo básico: el tiempo. Tiempo para enseñar, tiempo para formarse, tiempo para coordinar, tiempo para atender a cada estudiante, tiempo para colaborar con sus familias y tiempo para trabajar con otros agentes sociales.
SEGUIREMOS LUCHANDO POR MEJORAR LA ESCUELA PÚBLICA VASCA.
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